¿SI EN UNA VIOLACIÓN NO ME RESISTO POR MIEDO, LA PENA AL AGRESOR ES MENOR? (TRADUCCIÓN AL CRISTIANO DEL CASO MANADA)

Pues tristemente sí. La Sentencia del caso manada ha sacado a la luz esta circunstancia. Es una cuestión complicada que voy a intentar explicar con palabras muy sencillas para que lo entendáis. 

En primer lugar, jurídicamente el concepto de “violación” es distinto al coloquial, al de la calle. Lo que existe son dos delitos, la agresión y el abuso sexual, contemplando ambos casos la penetración sin consentimiento (que es lo que coloquialmente llamamos violación). Es importante la diferencia entre ambos delitos pues la agresión conlleva una pena mayor.

Como ya expliqué, la diferencia entre la agresión y el abuso es que en el primero concurre violencia o intimidación y en el segundo, aunque haya penetración, no. Ya di mi opinión al respecto: toda violación implica de por sí violencia e intimidación, así que me cuesta concebir un caso en el que haya penetración sin consentimiento sin violencia o intimidación.

Pero vayamos a lo que quiero explicaros hoy. Dentro del abuso sexual existe una agravante por el que se impone una pena mayor: prevalimiento de superioridad. Es decir, ayudarse de una situación de superioridad para penetrar a la victima sin su consentimiento.

Lo curioso del tema es que jurídicamente supone, y dicho en cristiano, que alguien puede penetrar (violar) a una mujer sin su consentimiento ayudándose (prevaliéndose) de una situación de superioridad sin que, a su vez, exista intimidación por parte del agresor. Ahí lo llevas.

Y esto es lo que la gente de pie de calle no entiende. Porque sencillamente es muy difícil de entender. Lo más normal sería concluir que si me ayudo de una situación de superioridad para violar a alguien la estoy intimidando. Es decir, que esa situación de superioridad es, sin más, sinónimo de intimidación (y en consecuencia se debería aplicar el delito de agresión con penas mas graves).

Pero jurídicamente no lo es. Algo en lo que estoy totalmente en desacuerdo. Os explico porque jurídicamente no es lo mismo: se entiende que para que haya intimidación tiene que haber una amenaza concreta y manifiesta de un daño grave, que tenga gran consideración. Si no se da con tal entidad no hay intimidación aunque si haya abuso de superioridad.

Os traduzco al lenguaje de la calle: si me van a violar y me resisto, me opongo, lo normal es que el agresor me amenace: aquí ya si hay intimidación. Si no me resisto porque tengo miedo a que me mate, entonces puede haber abuso de una situación de superioridad pero no intimidación. Y la pena para el violador es menor. Esto es lo que han dicho los Jueces en la sentencia del caso de la manada.

Ciertamente, la cuestión es tremendamente injusta. Si la víctima no se opone en una violación en la que se está abusando de una situación de superioridad es por miedo a que le hagan todavía mas daño o la maten. No porque no haya intimidación. 

Sinceramente pienso que de esta manera se está premiando al violador y castigando a la víctima. No me extraña que haya tanta indignación. Es hora de cambiar criterios y dar un pasito adelante.

Espero haberos “traducido” un poco más todo lo que está pasando en relación a este tema.

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