¿QUÉ TENGO QUE HACER AL DEJAR/IRME DE UNA VIVIENDA O LOCAL DE NEGOCIO ALQUILADO?

Si, como inquilino o arrendatario, vas a finalizar un arrendamiento de vivienda o local de negocio puedes ser objeto de una estafa. Si no quieres que te tomen el pelo, léete esta entrada.

SITUACIÓN DE PARTIDA TÍPICA. LA PREMISA PARA LA ESTAFA.

 

Estás viviendo de alquiler y has decidido irte de la vivienda. O tienes un negocio en un local alquilado y vas a cerrarlo o trasladarte a otro lado.

Así que llamas al casero para contarle que te marchas. Este no pone ninguna pega.

Quedáis en la vivienda o en el local, le echa un vistazo, te da el “ok”, le devuelves las llaves, apretón de manos y a otra cosa mariposa.

Pues la acabas de liar parda.

QUÉ PUEDE OCURRIR.

Hay que partir de una base que, de evidente, es de perogrullo: hasta que el contrato de arrendamiento no se da por finalizado, legalmente sigue vigente y con todas sus consecuencias.

El problema es que, si simplemente os disteis un apretón de manos, no tienes ninguna prueba que demuestre que se ha terminado el contrato.

No firmasteis nada que te cubra las espaldas. Literalmente estás vendido.

Porque si el casero te la quiere jugar, siempre puede jurar y perjurar que tú no le has devuelto las llaves de la casa, que no se ha finalizado el contrato, y que en consecuencia, como decía antes, sigue plenamente vigente.

Piensa que, por mucho que tú como inquilino pudieras avisar por whatssap que te vas a ir de la vivienda o local, hasta que no se produce la efectiva entrega de llaves, el propietario no puede poner un pie en la misma.

Y claro, esto también tiene la contrapartida de que te puede seguir cobrando las rentas.

Así que ya te puedes imaginar cuál es la estafa: te vas tan tranquilo de la vivienda y al tiempo te llega una bonita demanda reclamándote todas las rentas devengadas desde que dejaste de pagarlas.

Y como no tienes prueba alguna de que devolviste las llaves, de que hubo un acuerdo para finalizar el contrato (y el listo del casero niega la mayor) pues estás metido en un muy buen lío.

O quizás te reclama una indemnización por daños.

Tú le devolviste la casa o local como nueva, limpia cual patena y sin un roto o desperfecto.

De hecho, se la enseñaste al propietario y este te dio su visto bueno. Pero no lo recogisteis por escrito….ya imaginas por donde voy ¿no?

El casero le pide a un amigo que le haga facturas de reparación falsas. Que justifique arreglos. Y con eso, para tu sorpresa, te llega una demanda en la que dice que le habías destrozado el inmueble y que tienes que pagar el coste de reparación.

Toma castaña.

SOLUCIÓN: TODO POR ESCRITO.

Pues lo que te acabo de contar es fácilmente evitable. Simplemente firmando un papel.

Se trata de redactar un documento en donde se deje constancia de que se pone fin al contrato de arrendamiento (ojo, no olvides indicar la fecha) y que se entregan las llaves al arrendador.

Lo normal es que el propietario no se niegue a firmar dicho escrito. Pero pudiera darse el caso.

Entonces lo que tienes que hacer es mandarle un burofax indicando que,  como se ha negado a recoger las llaves, las mismas quedan a su entera disposición y tú pones fin al contrato de arrendamiento. O puedes hacer una consignación notarial.

De esta manera te cubres las espaldas.

Si es posible, también es importante indicar en el documento que el propietario ha tenido ocasión de inspeccionar la vivienda, que la misma se encuentra en perfecto estado y que por tanto el propietario no tendrá nada que reclamar.

Aquí si te pueden poner más objeciones. Porque el casero, a lo mejor, quiere hacer una revisión a fondo y con más tiempo.

No te puedes negar. Pero sí que puedes curarte en salud para que luego no vengan las sorpresas.

Sencillamente haz un reportaje fotográfico a la vivienda digno del “HOLA”. Que no falte detalle. O un bonito vídeo de recuerdo.

Te aconsejo que, en las fotos/vídeos, incluyas un periódico que pruebe la fecha en que se hizo.

Si luego el casero se inventa algún daño, y tú puedes probar con tus fotos/vídeo que es mentira, va a tener un serio problema.

 

Y tú dirás “qué desconfiado es este abogado ¿no?, un poco paranoico…”

Pues no, te escribo desde la experiencia, después de haber llevado casos de gente a la que la confianza y las prisas les jugaron una mala pasada.

Porque una cosa es ir de bueno por la vida, y otra que te tomen por tonto. Precaución amigo conductor.

Si te encuentras en uno de estos casos,  asesorate bien desde un primer momento. No dudes en consultarme. Será un placer ayudarte.

 

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