¿PUEDO CORTARLE LA LUZ Y EL AGUA A MI INQUILINO? CÓMO ECHARLO DE LA VIVIENDA

Lo que os voy a contar ahora es de los mayores atropellos de la ley. De los ejemplos en que mejor se ve la diferencia entre lo que se entiende por justicia a pie de calle y lo que luego se dice y hace en los códigos y tribunales. 

PUNTO DE PARTIDA

Lo más común es que, como propietario, cuando alquilas una vivienda, tengas el contrato de suministro de luz, agua o gas a tu nombre. De esta manera eres tú quien paga directamente a la empresa suministradora, y luego te lo reintegra el inquilino.

Se suele hacer así por una cuestión práctica: evita tener que estar dando de baja y alta el suministro cada vez que hay un cambio de arrendatarios.

EL INQUILINO DEJA DE PAGARME 

Y en estas que nuestro amigo deja de pagarnos las rentas y no se va de la casa ni con agua caliente.

Y ahí está la gracia del asunto, porque ese “agua caliente” la sigues costeando tú, y ni se te ocurra dejar de pagarla.

Es decir, que encima que te están vacilando, cada poco tiempo tienes que pasar por la broma pesada de pagarle la luz y el agua al sinvergüenza del inquilino vaya el señorito a quejarse.

Tienes que tragarte toda tu bilis y costearle su duchita caliente o que pueda ver tranquilamente “Supervivientes” en la tele. Y mientras tú pasándolas canutas. Toma castaña.

Sí, sí, es de las cosas que más sorprende a la gente.

Y os preguntareis: “¿Cómo va a ser así? Si lo lógico es que, yo como propietario, deje de pagar el agua y la luz, se la corten y tenga que salir por patas de mi casa…..”

Pues sí, sería lo lógico y razonable. Pero jurídicamente, si lo haces te estás metiendo en buen lío. Porque para decirlo con palabras sencillas, el que tiene que decidir si puedes echarlos o no es un Juez, no tú.

Por lo tanto, si tomas la justicia por tu mano, coges la directa y le cortas los suministros para que se vayan sin que un Juez te haya dado “su permiso” estás cometiendo un delito de coacciones (172 y ss del CP)

Así que, por mucho que fastidie, te toca poner buena cara y seguir pagándole el agua caliente a tus inquilinos, vaya a ser que se resfríen.

Eso sí, evidentemente el día de mañana le podrás reclamar todo estos gastos

De hecho, mucho inquilino malvado empieza a poner la calefacción a todo volumen con las ventanas abiertas para forzar llegar a un acuerdo y que le perdones lo que te debe.

Y ciertamente a veces lo consiguen, porque como ya hemos dicho,  primero te toca pagar este despilfarro a ti y luego se lo reclamarás, pero vete tú a saber si recuperas un duro porque descubres que son insolventes (es decir, que aunque manejen más dinero que tú y yo juntos, lo tienen en negro y oficialmente son unos “pobres desvalidos” a los que no podemos pedir nada).

Por último, tampoco se te ocurra entrar en la vivienda un día que no estén y cambiar la cerradura.

De nuevo pudiera parecer lógico, pero, por los mismos motivos que dije antes, está prohibido y supone nuevamente un delito de coacciones.

Es lo que hay, la ley te impide entrar en tu propia casa para recuperar lo que es tuyo.

Aunque cada caso es un mundo. No dudes en consultarme 

 

POSIBLES SOLUCIONES

Pues la solución políticamente correcta es reclamarles judicialmente. En esta entrada explico cómo llevar a cabo dicha reclamación. (Recuerda que son obligatorios el abogado y el procurador).

Desde luego esta es la opción que yo recomiendo, porque existen otras que pueden ser más rápidas y eficaces, pero implican asumir riesgos, meterse en líos.

De hecho hay gente que se la juega, corta la luz y el agua y a ver si tiene valor el jeta del inquilino de denunciarlo. En muchas ocasiones nuestro amigo se va de la casa (a por otra vivienda) sin mayor historia.

Pero también es cierto que en otras muchas destroza el mobiliario como respuesta a tu iniciativa y recuerdo a su estancia.

Otros propietarios lo que hacen es buscarse testigos falsos y alegar que fueron avisados por vecinos de que la vivienda se encontraba completamente abierta y abandonada. Y no tuvieron más remedio que entrar.

Piensa que el delito de coacciones implica la intención de coartar la libertad de otra persona (el inquilino), cosa que en estos supuestos, de ser ciertos, no se daría, pues teóricamente la vivienda se encontraba abandonada.

En estos casos es tu palabra contra la suya. A muchos le saldrá bien la jugada, porque insisto en que los inquilinos no se calientan la cabeza y se van a otro lado. Pero es un gran riesgo el que se asume. El que avisa no es traidor.

Y por último, y respecto a los suministros, hay una alternativa, que consiste en evitar el problema de raíz, acordando que sea el arrendatario el que contrate los suministros. Que estén a su nombre.

Y en este supuesto, si dejan de pagar, Endesa y compañía no se andan con chiquitas y rápidamente le cortan el grifo (nunca mejor dicho).

Esto tiene de bueno que, seguramente, se irán antes de la vivienda, pero tiene de inconveniente que a ti te tocara pagar lo pertinente por volver a darte de alta el suministro, lo cual a la larga también es un incordio.

Para cualquier duda escríbeme a pablo@miabogadodeconfianza.es

Formulario Widget
reCAPTCHA

LlámameFacebookWhatsapp
Scroll to top